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Desde el principio de la pandemia, han sido muchos los hospitales que han visto saturadas sus urgencias y superadas sus capacidades humanas y materiales.

Por un lado los espacios se han visto reacondicionados para conseguir un tipo de gestión más aséptica y evitando en lo máximo de lo posible el cruce de contagios en la manipulación de materiales.

Por otro la gestión de camas y camillas han tenido que someterse a estrictos controles de higiene, incorporando para ello un colchón para cama de hospital que asegure y garantice la profilaxis necesaria.

Además de la prioridad de atender a los enfermos por Covid-19, muchas salas de urgencias han tenido que reconvertirse y absorber más camas de hospitales, siendo necesaria la adquisición de colchones y sommiers para improvisar espacios de atención sanitaria, creándose incluso hospitales allá donde se hacía uso y disfrute de muchas instalaciones hoteleras.

Las UCIS dejan de estar saturadas tras unas semanas críticas en muchos hospitales y la vuelta a la normalidad regresa, aunque con urgencias más organizadas y habitaciones en planta de hospitales que han visto como han cambiado en forma y fondo.

La optimización de los circuitos hospitalarios en la gestión de camas pueden producir en muchos centros retrasos y saturaciones, creando un malestar en los familiares que esperan con impaciencia y desasosiego la disponibilidad de una cama de hospital.

 

 

En esta pandemia se han podido afianzar técnicas de fabricación de fundas para colchones de hospitales, con la ayuda de nanopartículas de plata que actúan como viricidas realizando una autodesinfección y eliminando así cualquier resto de partículas susceptibles de causar enfermedades transmisibles.

La autodesinfección de un colchón de hospital es posible gracias a la incorporación en el tejido de agregados de nanopartículas de plata, un tratamiento muy parecido al aplicado a las mascarillas sanitarias FFP2, reducéndose así la carga viral en textiles de poliéster de alrededor del 99%.

La biotecnología hace posible este tipo de tejidos antibcterianos y antivirales en respuesta a una situación que exige de materiales más efectivos como son el caso de los colchones para camas de hospitales, en un cambio de paradigma sanitario dentro de otro.

Para la determinación de si un textil sanitario es apto para eliminar bacterias y virus se aplican pruebas y criterios establecidos en la norma ISO 18184:2019.